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Generación Bicentenario

jeronimo centurion

Que paran todo el día en la internet subiendo tonterías en Tik Tok, que escuchan reguetón, que no leen libros, que sus niveles de concentración son cada vez menores. Que ésta, es la primera generación en la historia con un IQ más bajo que el de sus padres. Que la dependencia a las redes sociales los desconecta de la realidad.

Por eso su profundo y cada vez mayor desinterés en la política. Error. Grave error. Esa generación no rechaza “la política”. Tiene un profundo desinterés y rechazo hacia los políticos tradicionales. Hacia la forma artera, interesada, mentirosa, hipócrita y ruin con la que la gran mayoría de políticos han transformado lo que debería ser un servicio público en acciones que solo sirven para su beneficio personal o empresarial.

Año tras año, lustro, tras lustro.

Pero hay límites. Y la forma descarada en la que Merino y su comparsa parlamentaria se hicieron del poder lo rebasaron. Su gabinete, encabezado por un político pedante que será procesado por homicidio culposo, sólo sirvió para echarle más gasolina a la indignación de esa juventud que llamaban distraída.

Porque así será escrita la historia. Mientras la mayoría de partidos políticos, instituciones y medios de comunicación aceptaban, sin rubor, la artimaña legal que le permitió a Merino presidir el país. Fueron ellos, decenas de miles de jóvenes en todos los distritos y regiones del país, quienes, vía Tik Tok o Instagram, coordinaban y salían a marchar para expresar su indignación.

La mayoría fueron protestas fueron pacíficas. Pero, cuando la policía reaccionó de manera criminal, los jóvenes que llegaron al Cercado se ayudaron entre sí y no dejaron que la represión destruya la esperanza. Y de paso la democracia.

Esa entereza le costó la vida a Inti y a Bryan. Y le costará la salud a decenas de jóvenes que siguen heridos. Sin ellos, seguiríamos teniendo a Merino y su banda en el gobierno. Sin ellos no tendríamos este nuevo gobierno que nos devuelve algo de esperanza. Sin ellos, esa intención de celebrar el Bicentenario no tendría el mínimo sentido.

foto: sebastian castañeda / REUTERS

Publicado por: jeronimo centurion

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