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Vacunagate

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Pocos momentos más indignantes y tristes en la política reciente, pero también en nuestra vida. Porque lo político es personal, pero en pandemia lo político es vital.

Indignado porque personas en quienes creímos, en quienes, de alguna manera, confiamos para que nos guíen en uno de los momentos más duros de nuestras vidas, nos mintieron de la manera más descarada.

Martín Vizcarra y Pilar Mazzetti no sólo han sido funcionarios públicos, han sido parte de nuestras vidas. Hemos desayunado, almorzado, cenado y hasta soñado con ellos.

Recuerdo haberme emocionado con Vizcarra cuando cerró el anterior Congreso y tengo muy clara la forma directa y transparente en la que nos hablaba Mazzetti cuando era jeja del comando Covid.

Sentir que esas personas, en quienes depositamos nuestra confianza y nuestras emociones nos mienten de manera tan descarada, sin duda duele y da rabia.

Mientras decenas de miles de peruanos mueren como consecuencia del Covid 19, entre ellos personal de primera línea, Vizcarra, Mazzetti y otros cientos de personas más se vacunaban a escondidas.

Lo de Vizcarra es psicótico. El se vacunó el 2 de octubre. Mientras, como presidente, informaba sobre “conversaciones adelantadas para adquirir las vacunas”, infructuosas, él ya estaba vacunado.

El caso de Mazzetti duele de una forma distinta porque siempre mantuvo un perfil técnico, serio, no tenía los intereses políticos ni megalómanos de Vizcarra.

Ella se vacunó en enero. Sí Mazzetti informaba sobre su vacunación, nadie se lo hubiese criticado, como ministra viaja todo el tiempo y está expuesta a contagiarse.

Pero sí le habríamos preguntado ¿Cómo así se vacunó? ¿De dónde salió esa vacuna? Y eso hubiese develado el sistema corrupto de vacunación del cual ella fue parte. Corrupto, no sólo por la mentira, el secretismo y lo inmoral, sino porque esas vacunas podrían haber terminado en personal de salud que en estos meses ha perdido la vida.

¿Con qué cara Vizcarra, Mazzetti y esas 417 personas que se aprovecharon de sus influencias y su cercanía a poder para vacunarse van a poder dirigirse al país? Una pena doble, porque si bien la llegada de la vacuna nos dio esperanza, esta noticia no las quita de un cachetadón, un golpe que deja una marca en la que se lée: no seas ingenuo, ¿en qué país creías que estabas?

Escrito por: jeronimo centurion

1 comentario en «Vacunagate»

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