Post debate: conclusiones

En primer lugar, el formato me pareció un acierto. Se requería un espacio que nos permitiera ver al candidato de manera más “real”, por encima de sus discursos aprendidos o leídos. Aquí pudieron enfrentarse abiertamente, incluso sin mascarilla.

A nivel político, creo que la gran ganadora es Veronika Mendoza. Venía creciendo según la encuesta del IEP y brillando en el debate del Comercio y América TV. Su performance debería consolidar ese crecimiento y llevarla a luchar su pase a segunda vuelta con Lescano. El de Acción Popular caía en las encuestas. Su participación no fue mala, pero tampoco lo suficientemente buena para revertir tendencias.

¿Qué pasará a la derecha? Los grandes favoritos han tenido performances desastrosas. El ego desproporcionado de De Soto lo convirtió en el gran perdedor del segundo y aburrido debate, el cual ganó Humala sin mucho brillo.

Pero la mayor expectativa se centró en el último round. López Aliaga había logrado generar una enorme expectativa. Se enfrentaría a un Guzmán dispuesto a todo. Además, debía disculparse con Mónica Delta luego de referirse a ella de manera insultante. La atención estaba centrada en él.

Y el candidato que, en un momento de audacia, quiso ser Porky, lució como chicharrón quemado. Balbuceante, nervioso. Su desprecio a la audiencia fue mayúsculo. No sólo a nivel de forma, (leyó hasta sus reacciones) sino también de fondo, repitiendo frases inconexas.

Ahora ¿a quién le apostará la derecha? ¿Volverá con Keiko o apostará por Beingolea, quien a nivel de performance fue el mejor del primer round? A poco más de una semana, será difícil para De Soto o López Aliaga levantarse de estas caídas brutales.

El mejor del tercer debate fue técnicamente Guzmán. Didáctico, propositivo con muy buen manejo del tiempo y el tono. Pero le faltó malicia política. El no sólo debía ser el mejor, debía destruir a Porky y, cuando lo tuvo al frente, balbuceante, literalmente drogui, no le clavó la estocada final. Siguió las reglas y le perdonó lo que le quedaba vida, aunque la suya, en esta elección, se fuera con él.

Escrito por: jeronimo centurion

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